Alejandro Livingstone

 

 

 

¿Cuál fue la razón que te motivó a llegar a la UNAB?

 

La principal razón era que en mi ciudad de origen, Punta Arenas, era imposible estudiar Kinesiología y buscando qué universidades la impartían, y de acuerdo a información obtenida, me decidí por la UNAB ya que su prestigio, instalaciones y proyección estaba asegurada. Mi colegio, el Miguel de Cervantes de Punta Arenas, siempre nos apoyó e instaba a buscar distintas alternativas de estudio. Había decidido radicarme en Santiago para mis estudios, sin embargo, el año de mi postulación se abre la sede en Viña del Mar. Cambio que no dudé por lo tranquilo de vivir en regiones y por la familiaridad de la zona al tener muchos estudiantes magallánicos

 

¿Qué recuerdos te dejó el periodo universitario?

 

Tengo los mejores recuerdos de mi época universitaria, conocí a grandes amigos y excelentes profesores con los cuales aún mantengo contacto. Fue difícil en un comienzo enfrentar la distancia a miles de kms. de mi familia sin conocer a nadie; pero la carrera de kinesiología te permite y obliga a que te mantengas estudiando mucho, en especial; la parte práctica en horarios después de clases y eso favorece rápidamente conocer gente.

 

No puedo negar que sufría cada final de semestre, especialmente los dos primeros años, y tanto mis compañeros como yo esperábamos impacientes las notas finales. Después se hace más fácil porque tomas la rutina de cada asignatura y afortunadamente luego terminé eximiéndome hasta mi egreso en todos los ramos así es que mi año terminaba en Noviembre. Las yincanas en anatomía fueron siempre un dolor de cabeza para todos y aún hoy las recordamos.

 

En lo personal, lo mejor estuvo en el 5to año, que fue el año que ingresamos a internado. En ese entonces empezábamos en Marzo y terminábamos en Diciembre sin ninguna posibilidad de vacaciones. Era una jornada laboral completa durante un año realizando lo que uno más le gustaba. Recuerdo mi primer día de internado. Empezaba en el Hospital Naval. Supuse que con mi primer paciente sería ver un poco de hombro o una lesión de rodilla. Sin embargo, por segundos quedé bloqueado porque me llevaron directo a UCI y en minutos debí observar miles de parámetros y aplicar casi todos los ramos vistos en los 5 años universitarios.

 

En todo caso, fue la mejor manera de aprender y me fue muy bien.

 

Hasta el día de hoy agradezco los 5 internados a los que llegué. Todos me dejaron una experiencia inolvidable. En especial en el Consultorio Barón de Valparaíso donde conocí a grandes amigos, en ese entonces mis profesores

 

Gracias a mi experiencia por ese internado es por lo cual estoy trabajando en él hace ya 3 años, con estupendas personas, donde se aprende algo nuevo cada día, donde se conoce la realidad del sistema público y donde puedo y espero siempre ser un aporte a la comunidad y a quienes más lo necesitan.

 

En los siguientes internados compartí con compañeros de otras universidades y donde pude constatar que el alumno UNAB estaba tanto o mejor preparado para enfrentar el trato con pacientes que los de otras universidades.

 

Terminé ese excelente año pasando por la UCI del Hospital Clínico de Viña del Mar obteniendo nota máxima y trabajando allí al año siguiente durante los fines de semana.

 

Está demás decir que hay miles de anécdotas que pasaron entre compañeros y amigos que seguimos recordando con nostalgia y simpatía cada vez que nos juntamos.

 

¿Sientes que tu paso por la Unab te entregó las herramientas para enfrentar el mundo laboral? ¿Por qué?

 

Si, claro que sí. Los 4 primeros años universitarios me dejaron los mejores conocimientos teóricos en todas las áreas, necesarios para poder responder a profesionales y pacientes. Esta formación teórica me dio la seguridad para enfrentar el internado clínico el cual en lo personal fue un cúmulo de experiencias personales y profesionales. No cabe duda que la base teórica es fundamental para realizar un buena práctica profesional. Si hay algo que siempre recalco de la universidad, es la diversidad de campos clínicos que ofrece; consultorios, hospitales, centros médicos particulares. Ahora incluso están realizando 4to. turno en hospitales; experiencia que obviamente te dejan mucho más preparado. Estoy seguro que la formación teórica y práctica de la Universidad es de las mejores y no dudo en recomendarla siempre. Todo esto me permitió enfrentar el mundo laboral con la tranquilidad de saber que la preparación académica, social, personal y profesional que me dio la UNAB era la mejor decisión que había tomado..

 

¿Cuáles han sido tus labores y cargos, en términos profesionales, luego de egresar?

 

Mis labores y cargos profesionales han sido diversos, desde el área de la traumatología, respiratorio, deportivo y docencia.

 

Empecé a trabajar a comienzos del año 2009 en Comín Viña del Mar, año que se re-inaguró el nuevo centro ubicado en 1 norte. También estuve en Sportmedik, y en la UCI del Hospital Clínico de Viña del Mar. en turnos de fin de semana. El segundo semestre abrí mi consulta particular e ingresé al consultorio Barón para trabajar como Kinesiólogo en las áreas de respiratorio y traumatología.

 

El año 2010, en el mismo consultorio comencé a recibir a alumnos internos de la UNAB y realicé las pasantías de Atención Primaria y Técnicas de Evaluación y Tratamiento; ramos de 4to año de la carrera de Kinesiología.

 

El año 2011, además fui docente de las cátedras de TTKK respiratorio y TTKK de tratamiento de traumatología, de 4to año de la carrera de kinesiología y profesor evaluador de exámenes de titulo para el área de Traumatología en el mismo consultorio Barón.

 

Además he sido docente guía de tesis de pre y post grado para los alumnos de Kinesiología de la UNAB.

Este año, junto a lo anterior; inicié algo que me gusta mucho y es la rama deportiva de la kinesiología, siendo el kinesiólogo oficial de la liga Pink de fútbol femenino y donde tuve la oportunidad de trabajar directamente en la cancha y evaluando y tratando diversas patologías. Comencé luego a trabajar con seleccionadas nacionales de futbol chileno, algo que me llena de orgullo y satisfacciones profesionales y que también es algo que debo reconocer de mi Colegio Miguel de Cervantes que me fomentó el gusto por el deporte desde muy pequeño.

 

Ahora en agosto se inicia nuevamente la segunda fase de esta liga y aparte de ser el kinesiólogo oficial llevo un equipo al que con un colega hemos entrenado y del cual estamos ciertos, les va a ir muy bien.

Este mismo mes me agrego como kinesiólogo del Campeonato Regional de Handballl y estoy preparándome para intervenir en un seminario de Kinesiología que organiza la Universidad Andrés Bello con el tema “Kinesiología Deportiva”.

 

Entre el consultorio, las clases con los alumnos, la atención de pacientes particulares, la kinesiología deportiva en eventos y mis estudios; la verdad el tiempo se hace poco; pero lo que hago me apasiona y de una u otra manera trato de transmitírselo a los alumnos UNAB; porque este compromiso con la carrera se adquiere de a poco con los años de universidad, pero requiere de mucho esfuerzo, de constancia y responsabilidad.

 

¿A qué factores de tu formación universitaria atribuyes los logros que has tenido en tu vida profesional?

 

Como ya señalé, primero la formación teórica es fundamental y la UNAB la entrega en detalle. Se enfrenta la práctica profesional con los conocimientos que se requieren para realizarla de la mejor manera. La diversidad de campos clínicos a los que se accede, favorece tener una visión muy clara de la amplia gama de la kinesiología, en la cual, cada uno va apreciando cuáles son de su mayor interés. No sólo se conoce una multitud de patologías, sino una increíble realidad detrás de cada paciente y el esfuerzo que muchos hacen por superar sus lesiones. Un mundo social y emocional que sólo estando allí se es capaz de dimensionar. Sin embargo, las relaciones humanas dentro de la universidad y la aceptación a la diversidad que se da y enseña en los años de estudio en la UNAB nos permite ampliar nuestra conciencia social y sentido de solidaridad y humanidad.

 

¿A qué te dedicas hoy?

 

Aparte de trabajar en los lugares antes mencionados, reunirme con mis alumnos de kinesiología que están realizando su tesis, asistir a los eventos deportivos para los cuales me llaman como kinesiólogo; me dedico a seguir estudiando y actualizarme cada vez que puedo.

 

Acabo de terminar el Curso de Capacitación Ivadec e inicio en los próximos días el de Valoración Kinesiortésica del Pie y Elaboración de Plantillas Termoconformadas junto al Diplomado de Kinesiología Deportiva.

 

Además estoy optando a lo que se llama ser un Terapista Mckenzie que es una forma de evaluar y tratar distinta a lo que se realiza hoy en Chile. Esto se inició en Nueva Zelanda y tiene como objetivo recuperar a un paciente en una menor cantidad de sesiones y basado en los movimientos repetitivos y la educación. Son 4 módulos repartidos en 4 años para luego dar el examen para ser diplomado en Mckenzie y que se realiza con una pasantía en alguno de los centros Mckenzie que están en diversos lugares del mundo. Comenzaré en los próximos meses el segundo módulo de estos 4.

 

 

¿Cuáles son tus pasos y proyecciones a futuro?

 

Mis proyecciones a futuro son continuar estudiando y mantenerme al día con los avances de la medicina; conocimientos que espero poder seguir replicando en el sector público a través de mi trabajo en el consultorio, a los alumnos de la UNAB, en mi consulta particular y en los distintos torneos deportivos. Mi consolidación profesional está en un permanente desafío porque las nuevas tecnologías y técnicas que van surgiendo me motiva y obliga a estar permanentemente actualizado.

 

 

¿Qué / Cómo te gustaría que la Universidad te apoye/ beneficie, siendo egresado (que te serviría en lo personal)?

 

Creo que la universidad ya lo está haciendo. Se mantiene en contacto con los ex alumnos a través de mails, redes sociales, vía telefónica y constantemente preguntan cuál es nuestra labor hoy día. Nos envían ofertas laborales y siempre están preocupados del alumno egresado. Personalmente me siento muy apoyado y reconocido por la universidad en ese sentido.