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Alimentación saludable v/s jornada laboral

Reuniones, llamadas de teléfono, mails, informes, proyectos, un resumen del día a día en la oficina. Al final, han pasado cerca de 9 horas y en medio de todo el caos, pasamos de largo el desayuno, a veces el almuerzo y hasta la hora del té. O de lo contrario, comemos lo que tenemos al alcance de la mano, sin distinguir si es saludable o no.

 

El avance de las tecnologías y el ritmo de vida acelerado, llevan a la sociedad a moverse frenéticamente, por tanto es bastante común que gran parte del día pasemos de largo algunas comidas o, si lo hacemos, le destinemos el menor tiempo posible. De esta manera, las comidas rápidas, golosinas y el café, se convierten en el salvavidas que nos permite ahorrar nuestros valiosos minutos de trabajo.

 

Si esta conducta se repite dos o más veces por semana, y si se suma el sedentarismo y otros malos hábitos como el cigarro, nos enfrentamos a graves problema de salud que van desde el sobrepeso, hasta la diabetes o hipertensión. Es más, según la Organización Mundial de la Salud (OMS) la mala nutrición provoca más del 70% de las enfermedades actuales.

 

La mejor forma de cambiar la perjudicial rutina de una alimentación poco sana, es tomar conciencia del daño que puede provocarnos y comenzar por cambiar de hábitos, por ejemplo, no saltarse comidas, una práctica primordial para lograr una alimentación óptima.

 

La manera en que partimos el día definirá lo que será el resto de éste, por eso es recomendable desayunar de manera abundante, pero sana, con leche o yogur, con o sin cereales, tostadas o galletitas con mermelada y una fruta. Esta primera comida nos entregará lo necesario para iniciar la jornada.

 

También resulta primordial la hora de almuerzo, pues es la encargada de brindar la energía necesaria para afrontar la segunda mitad del día. Llevarse comida desde la casa puede ser la alternativa más económica y a veces, la más saludable. Así evitamos ingerir alimentos altos en grasas o azúcares como sándwich, helados, papas fritas, entre otros.

 

“Es importante que las empresas provean a sus empleados de adecuados espacios de alimentación, como un comedor, que cuenten con refrigerador, microondas y/o horno eléctrico, que les permita nutrirse con alimentos variados, sin necesidad de recurrir a los snacks o la comida rápida”, dice Álvaro Vargas, gerente general de Trabajando.com Chile.

 

A media mañana es aconsejable tomar un té, café, una fruta, una barra de cereal, o bien un yogurt. Es importante recordar que hay que ingerir alimentos cada 4 horas, ya que mientras más espacio dejamos sin alimentarnos, la comida siguiente se asimilará de peor manera.

 

Debes sumar a todo esto, un mínimo de 8 vasos diarios de agua para hidratar tu cuerpo, mejorar tu piel y cabello, éstos puedes repartirlos durante todo el día. En la tarde, en tanto, puedes repetir lo de media mañana, una barrita de cereal, un té o galletas livianas sin azúcar son una buena elección.

 

“Comer sano favorece el rendimiento en el trabajo. Es posible hacerlo, sólo es cuestión de otorgarle conducta al hábito y complementarlo con alimentos adecuados para garantizar un equilibrio”, señala Álvaro Vargas