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Egresadas UNAB forman innovadora empresa de alimentos

La Fermentista es el nombre de la empresa que dos Egresadas UNAB formaron para ofrecer alimentos naturales que nutran el organismo y se desarrollen en armonía con el medio ambiente. Esta es la historia de dos compañeras de colegio que luego de estudiar en la Universidad Andrés Bello se unieron para emprender.

 

 

Compañeras y amigas del colegio, Trinidad Völker y Verena Montecinos separaron sus caminos cuando entraron a la universidad. Trinidad estudió Nutrición y Dietética en la U. Andrés Bello y Verena ingresó a la Facultad de Odontología de esta misma casa de estudios.

 

Tras titularse, ambas jóvenes viñamarinas volvieron a unir sus caminos, esta vez para formar la empresa La Fermentista, inspirada en un proceso milenario, la fermentación.
El equilibrio de una nutricionista


Trinidad Völker se tituló como nutricionista en el 2010. A sus 30 años reconoció que hace 6 trabaja en el área de la Medicina integrativa / Nutrición Integrativa, donde la nutrición es fundamental para el proceso terapéutico de cualquier enfermedad y la salud intestinal forma parte importante de este proceso. “Uso mucho probióticos en mis pacientes y me cuestioné la opción de alguna fuente probiótica natural a base de alimentos no inflamatorios”, detalla la profesional al momento de consultarle por la motivación para crear La Fermentista.

 
“Nuestra empresa se dedica a producir vegetales fermentados natural y artesanalmente, logrando como producto final un superalimentos totalmente vivo/crudo y simbiótico, es decir, que contiene probióticos y prebióticos naturales sumado a todo el poder natural del vegetal que haya sido fermentado”, detalla.

 
Respecto a qué aportó la Escuela de Nutrición y Dietética de la UNAB para la formación de esta empresa, Trinidad responde que “el último año curse la mención de gestión y calidad, donde aprendí sobre economía, contabilidad, evaluación de proyectos, etc. herramientas básicas para comenzar una empresa”.

 
– ¿Cómo ha sido el desarrollo de tu empresa?

Ha sido maravilloso, muy difícil a momentos, es harto trabajo, pero el crecimiento ha sido sin miedos, ni presiones, todo se ha dado de manera paulatina y damos gracias porque el esfuerzo ha dado frutos. Yo trabajo aún como nutricionista y es algo que no quiero dejar jamás, amo demasiado lo que hago y La Fermentista fue una consecuencia de mi práctica diaria. Lo mismo en el caso de mi socia que es odontóloga. Como decía esto comenzó por filantropia y nuestro espíritu es no perder ese foco. Es una empresa pero lo que nos mueve es entregar Salud y creo que eso la gente lo valora muchísimo. Al ser un producto que no se conocía, hemos dedicado mucho tiempo a hacer educación, tanto a la población como a profesionales de la salud, ya que este producto tiene fines terapéutico/preventivos y los profesionales lo están haciendo parte de sus prescripciones. A la fecha estamos en muchas tiendas/emporios naturales en distintas ciudades de Chile.

 

 

¿Qué consejo le darías a estudiantes de la carrera que tienen el interés de emprender?

Que se motiven!! Que se atrevan! Actualmente hay mucho por hacer en torno a la alimentación saludable y natural desde el punto de vista de la industria alimentaria. La mayoría de los alimentos se importan y por esa razón son caros. En Chile tenemos las materias primas para entregar alimentos de mejor calidad y menos nocivos. Hay un gran número de personas preocupadas de la calidad de sus alimentos y cada día hay más, las personas están entendiendo que “somos lo que comemos” y que “el alimento es medicina”.

 

 

En manos de una odontóloga

 

Verena Montecinos tiene 30 años y se tituló en el 2011. La odontóloga revela que “todo nació porque fuimos compañeras del colegio y si bien no compartimos la carrera, sí estamos dedicadas a la salud y a nuestros pacientes”.

 
– ¿Cómo una odontóloga se dedica a tener una empresa de alimentos?

Después de mi pregrado, trabajé un tiempo en mi especialización, Rehabilitación Oral y la “Trini” tuvo la idea. Yo como fiel vegetariana me interesó el tema y apliqué la alimentación saludable en mis pacientes, porque el sistema digestivo parte en la boca. Tuve un par de días libre y en vez de buscar más pega como odontóloga, me propuso que nos asociáramos.

 
– ¿Cómo fueron los inicios de la empresa?

Creo que en un primer momento, estábamos casi jugando. En Chile no se practica la fermentación natural, entonces era como estar haciendo un experimento. Fue un largo aprendizaje.

 
– ¿Cómo compatibilizan la empresa con sus profesiones?

Desde un comienzo, nos propusimos que ninguna de las dos dejará de hacer su trabajo de profesión. Esto es algo complementario, diversificarnos, en la variedad está el gusto. No partimos con la necesidad de querer vivir de ello o mantenernos, sino que de crear algo que dejara un legado, No buscábamos un producto que pegara rápido, sino que queríamos crear salud. Vamos a charlas médicas, de nutricionista. Tenemos un rol de educar en el consumo de probióticos, algunos se imaginan que es un yogurt, pero es más que eso. Queremos educar a la gente en su consumo diario.

 
– ¿Qué metas se proponen a futuro?

Nos ponemos meta, pero hace un año no imaginamos que llegaríamos a donde estamos hoy. Ni siquiera en mis sueños. Queremos que fluya, poder lograr que la gente conozca el proyecto, que sepa lo que se trata, para ello hacemos talleres, donde enseñamos a fermentar. Muchos nos dicen que con ello entregamos nuestras recetas, pero nosotros lo que queremos es educar.
Así concluye la odontóloga quien reconoció que al mes están vendiendo entre 700 y 800 frascos de sus productos y están en proceso de crecimiento en infraestructura con una nueva cocina.