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Hotel Boutique Lastarria: Una obra de arte en el centro de la ciudad

Una casona construida en 1927 fue adquirida en el año 2008 por empresarios que tenían como principal objetivo crear un hotel boutique con estándares internacionales.

 

La calle Coronel Santiago Bueras en el número 188 fue por varios años fue el lugar que albergó a la agencia de noticias Efe. Pero a dos empresarios, Rodrigo Giadalah y Benjamín Taylor, se les había metido en su cabeza traer a Chile el concepto de Hotel Boutique, decidieron comprar la propiedad e instalar ahí un lugar que fuera pionero en temas de diseño.

 

La misión fue encomendada a los arquitectos de la U. Andrés Bello, dueños de la oficina Taller Siete, Cristian Ríos y Mauricio Pichara. Cuando recibieron la casona estaba en condiciones deplorables. “Sólo estaba habilitado como oficinas el segundo piso, pero el primero, el tercero y el último estaban inhabitables”, cuenta el arquitecto Cristian Ríos.

 

El desafío era grande, pero decidieron dar curso a una obra que representara a un verdadero hotel boutique. “Por lo general en Chile no está bien aplicado el concepto de hotel boutique. Este lleva consigo la restauración de un lugar histórico, inmerso en un barrio con características similares y no la construcción de un hotel nuevo”, cuenta Ríos.

 

La intensión fue restaurar todo lo que se pudo. Ventanas, puertas, materiales y las cornisas fueron una réplica exacta a las que existían. Edificaron un cuarto piso, restauraron las terrazas y construyeron una piscina. Para el arquitecto de la U. Andrés Bello “La propiedad era un palacio con escaleras de mármol, la inspiración para dar vida al Hotel Boutique Lastarria”.

 

El edificio cuenta con rasgos arquitectónicos que se mantuvieron como materiales nobles en puertas y ventanas. Es una casa de arquitectura francesa. Su estilo no fue modificado, si no que fue el inspirador para darle toques de modernidad.

 

La iluminación del hotel fue un proyecto a parte. Se pusieron luces de todos tipos para dar sensaciones distintas. Por ejemplo se utilizaron luces LED, alógenos y luces fosforescentes escondidas, para dar luz indirecta a ciertos sectores.

 

Lo más complicado de este proceso, cuenta Ríos, fue la restauración de puertas y ventanas. “Estaban en muy mal estado, pero necesitábamos rescatar el material porque era madera de excelente calidad. Por esto no cambiamos ni una puerta ni una ventana”. El gran desafío fue meter un ascensor al interior de la estructura. Para esto, derribaron una de las tres escaleras que tenía el lugar para incorporarlo.

 

La construcción demoró un año.

 

El hotel cuenta con spa, sala de ejercicios y una piscina. El baño principal fue restaurado para rescatar los materiales que se habían utilizado. Todas las duchas con las que cuenta el hotel son en obra. Los banitorios son de sobre poner, todo en un estilo único de diseño.

 

Los arquitectos, además, restauraron el Hotel Rado, ubicado en Pio Nono Número 5. La idea del dueño era hacer un hostal común y corriente y para eso compró dos edificios ubicados en el Barrio Bellavista. Pero Pichara y Ríos pensaron en juntar los dos edificios para formar sólo uno. Tampoco quisieron que pareciera una simple hostal para turistas, entonces le dieron un diseño temático: pop y rock. En los principales muros del lugar hay dibujos de Jimmy Hendrix o Madonna. El zócalo fue transformado en un restaurante que se destaca por la originalidad de los muebles, traídos todos del extranjero. El cuarto piso del lugar lo dejaron como un espacio común para los pasajeros y construyeron una terraza de 100 metros cuadrados.

 

El trabajo fue complementado con la empresa de decoración “Condiseño y la paisajista Eliana Sabaj.