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Lectura y Futuros Universitarios

El 54% de los chilenos no lee libros. Ese es el resultado que arrojó la encuesta realizada porla  Fundación LaFuente, junto a Adimark GFK.

 

 

Para la formación de los futuros profesionales, es esencial inculcar en los jóvenes el hábito de leer.  Llegan a la universidad alumnos que no lo tienen incorporado; por lo que es nuestra responsabilidad como plantel educacional inducir este hábito, demostrando que sin lectura, no hay base sólida en la cual fundar los nuevos conocimientos y la apertura a un mundo global.

 

 

Es un hecho que leemos menos; las cifras del estudio muestran que más de la mitad de los chilenos dice ser “no lector”.

 

 

Este grave problema, que se acrecienta con el alcance masivo que tienen las nuevas tecnologías, hace que quienes debieran estar leyendo un libro, están conectados a las redes sociales, sitio al que, según expertos, se ha trasladado el “poder de la palabra”, es decir, lo que antes se buscaba con frecuencia en los libros, ahora se encuentra con mayor rapidez y comodidad en Internet.

 

 

Los altos precios de los libros no son  un factor válido para justificar  la baja en los niveles de lectura. De acuerdo a las cifras del estudio –que contempló un total de mil personas encuestadas-, un escaso porcentaje de consultados compraría más libros si éstos tuvieran menor valor, lo que pone de manifiesto que el costo de los libros no es lo que realmente está entrampando la habilidad lectora de los chilenos.

 

 

Para erradicar el problema de fondo,  y revertir  una cifra que durante los últimos cuatro años ha caído preocupantemente, se deben mejorar los niveles culturales de quienes inician su educación superior y por supuesto, desde mucho antes, con los niños.

 

 

Frente a este escenario, las diversas universidades deben poner un énfasis fuerte en  la lectura, para forjar más y mejores profesionales. Esto se hace evidente al conocer los resultados de la prueba PISA (Programa parala Evaluación Internacionalde Alumnos), dirigida a los países dela OCDE, los que arrojaron que sólo el 1% de los menores de 15 años de nuestro país son capaces de analizar y reflexionar sobre lo que leen.

 

 

La inclusión de políticas o redes de apoyo a esta gestión deben comenzar desde los niveles educacionales primarios, pero la educación superior juega un rol primordial en remediar lo que ya venía con falencias.

 

 

Los resultados recién podrán constatarse una vez que los jóvenes de hoy se transformen en profesionales de mañana, con niveles culturales que nos permitan seguir en la senda que pretende superar el umbral del desarrollo, para lo cual la educación es el pilar fundamental.

 

Margarita Ducci

Decana Facultad de Comunicaciones

Universidad Andrés Bello