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Nuevo Reglamento de Caza

En este momento está en espera para la firma del Presidente Sebastián Piñera, el nuevo reglamento de caza que incluye como especies dañinas a perros salvajes, ciervos, zorros, visones, castores y otras especies en ambientes silvestres. El reglamento, elaborado por el Ministerio de Agricultura, persigue ordenar la necesidad ecológica de controlar poblaciones silvestres de especies animales que en determinadas situaciones, pueden producir daños económicos a productores, como también irreversibles impactos en especies nativas con problemas de conservación.

 

Esta problemática en conservación biológica prácticamente de escala global, se remonta a los tiempos del descubrimiento de América. Perros, gatos, roedores, cabras, reptiles, anfibios, aves, mustélidos y ciervos, entre otros, fueron trasladados e introducidos entre continentes y hemisferios. Como alimento, controladores de plagas o simplemente de compañía o accidentalmente.

 

¿El resultado? 35% de las aves nativas de islas oceánicas se hayan extinguido debido a la depredación por gatos, perros y otros carnívoros. Sitios de anidamiento de aves acuáticas desaparecidas y sus poblaciones fuertemente disminuidas. Especies de flora extintas sin ni siquiera haber sido descritos. Paisajes enteros transformados y ecosistemas completamente empobrecidos.

 

Sabemos que las especies protegidas en Parques Nacionales están siendo diezmadas por enfermedades introducidas por especies domésticas. Sin embargo en Chile, esta tragedia ha sido solo recientemente documentada, principalmente después de los 80. En países como Nueva Zelandia, Australia, Reino Unido y Estados Unidos, los estudios se arrastran por años y demuestran empíricamente la dramática realidad del daño causado por especies introducidas, domésticas o nativas.

 

Los lobos de Etiopia prácticamente extintos como resultados de la rabia transmitida por perros domésticos; las aves de Oceanía diezmadas por gatos y mustélidos introducidos. Los últimos Búfalos de las praderas de Norte América acorralados por las enfermedades transmitidas por el ganado doméstico. En el Sur de Chile pequeños y grandes agricultores gravemente afectados por la depredación de su ganado por perros o carnívoros silvestres. Tierra del Fuego y Cabo de Hornos siendo ecológicamente transformados y dañados por los castores. Desde Temuco al sur aves desapareciendo por la depredación del visón norteamericano. Todas trágicas realidades que deben ser enfrentadas con criterios objetivos.

 

La experiencia internacional y las investigaciones nacionales, todas prácticamente sin excepciones, respaldan la necesidad del control y en los casos que sea posible la extirpación de estas poblaciones de especies introducidas o asilvestradas. La discusión sobre la necesidad o no de respaldar estas políticas, deben basarse en la realidad demostrada por la historia y la investigación empírica.

 

Aquí se juega la extinción definitiva de especies nativas y la sobrevivencia económica de pobladores de regiones rurales muchas veces desconocidas para los habitantes de Santiago y otras grandes ciudades. No se puede poner en la balanza la vida de un o un grupo de individuos, sea este un perro, un gato u otra especie, con la sobrevivencia de especies endémicas o comunidades y ecosistemas enteros. De no apoyarse políticamente las campañas de control con los variados métodos mundialmente utilizados, terminaremos con un país empobrecido biológicamente en donde los únicos animales que las futuras generaciones conocerán son los domésticos: los provenientes de otros hemisferios y los nativos supervivientes o reducidos a pequeñas exhibiciones.

 

 

Gonzalo Medina Vogel MV., PhD

Director Doctorado en Medicina de la Conservación

Universidad Andrés Bello