Sandra Riveros


Una apasionada de la música

Sandra Riveros nunca imaginó que los 12 años que estuvo viviendo en Suiza, servirían entre otras cosas, para afianzar su pasión por la música y que a su regreso a Chile colgaría el título de educadora de párvulos para dedicarse a lo que desde siempre fue su gran pasión.



Con el título de educadora de párvulos y sin hablar ni una gota de francés, Sandra Riveros viajó a Ginebra siguiendo a su marido suizo.  Era 1991  y la profesional  sabía que llegando al país de los Alpes  tenía que buscar trabajo,
“me presenté en un jardín y le dije a la directora que me tuviera  a prueba por una semana y que si les gustaba me dejaran. Y a pesar de que no sabía el idioma, de todas formas me dejaron ya que en Suiza hay un déficit de educadoras”.

Sandra de inmediato comenzó a estudiar francés en las mañanas y en las tardes iba a su nuevo trabajo, donde afortunadamente se encontró con una  chilena que le ayudó a comunicarse “me sirvió de intérprete”, dice entre risas.


Y aunque en un principio no fue fácil trabajar en cultura tan distinta a la nuestra, Sandra terminó por adaptarse y de algún modo a sentirse parte de la sociedad suiza,
 “trabajar en el jardín  fue una tremenda experiencia ya que el Estado apoya mucho a los profesores a través de becas y cursos para perfeccionarse”. 

En este contexto la profesional no dudó en retomar  la música, era concertista en flauta traversa  y todos los cursos que realizó  de formación los realizó en esta àrea.

 

 En el 2004,  de vuelta en Chile, Sandra decide dedicarse profesionalmente lo que durante años había sido su gran pasión: la música. “Con todo lo que aprendí en  Europa sentí que era hora de dedicarme  a lo que siempre me había gustado, pero para eso tenía que estudiar la teoría que era lo que mi me faltaba”.Un amigo de su padre el habló de la U. Andrés Bello, y de inmediato pidió entrevistarse con  la directora de Pedagogía en Música, Concepción Martorell “supe que esta era el lugar donde debía estudiar, no solo porque me reconocieron varios ramos de pedagogía,  sino también por la calidez de su directora que me recibió con los brazos abiertos”.

Tras dos años y medio de estudios Sandra es hoy profesora de flauta traversa en la orquesta juvenil del Colegio Francisco de Asís y profesora de música en el colegio La Girouette, donde hace clases a los niños de preescolar y de primer ciclo básico.  “Estoy feliz, porque muchos de los niños que tengo provienen de familias de músicos, lo que es un gran desafío porque como profesional estás constantemente exigiéndote más para que todo salga a la perfección”.