Daniela Yepsen: “en la universidad adquirí herramientas que me han servido hasta el día de hoy" | Alumni | Dirección de Egresados

Daniela es Alumni de la U. Andrés Bello y actualmente está terminando un doctorado, paralelamente, tiene una empresa que se dedica a la venta de equipos para elaborar cerveza, y que le permitió ser finalista del 6° Concurso Nacional de Desafío Emprendedor impulsado por Banco de Chile.

¿Qué estudiaste en la universidad y en qué estás actualmente?

Entré a la universidad el año 2008 a estudiar Biología Marina en República, egresé el 2013 y seguí con el Magíster de continuidad que tenía en ese momento la carrera. Ahora, estoy terminando un doctorado en Ciencias con manejo recursos acuáticos renovables en la Universidad de Concepción.

¿Qué destacas de la Unab y por qué la elegiste?

Yo de chica quise estudiar Biología Marina, nosotros íbamos mucho a San Antonio, donde yo entablé una muy buena relación con los pescadores de la zona y siempre les decía que iba a ser bióloga marina. Entonces, cuando les dije a todos que estudiaría biología marina no fue sorpresa.

Revisé las mallas curriculares de biología marina de todas las universidades y la que más me gustó fue la de la Unab, en este momento tenía un ramo que se llamaba mamífero marino, y a quién no le gustan los mamíferos.

Yo valoro mucho la Unab, fue una súper buena decisión y no me arrepiento de haberla elegido. Cuando estaba en la carrera y asistía a los congresos, donde compartíamos con alumnos de otras universidades, yo sentía que estábamos súper bien preparados, nunca hubo una materia o algún tema que desconociera.

Tuvimos el privilegio de realizar una pasantía en Quintay, que a diferencia de otras universidades que no tenían esa posibilidad o que les cobraban a los alumnos por usar los espacios, nosotros la hicimos gratis.

Tanto en la carrera como en la universidad lo pasé súper bien y adquirí herramientas que me han servido hasta el día de hoy

¿Hay algo que te haya marcado en tu paso por la Universidad Andrés Bello?

La buena relación con los profesores, los últimos años generamos una amistad que continuaba incluso fuera de la universidad. Recuerdo con mucho cariño al director de carrera de ese entonces que era Roberto Meléndez y que ya falleció. A Verónica Molina también, que actualmente es directora del doctorado en la UPLA, y con quien generé lazos que mantengo hasta el día de hoy.

 ¿Qué herramientas consideras tú que te entregó la universidad y que te han servido hasta el día de hoy?

El trabajo en equipo. En la universidad todos los proyectos se trabajaban en equipo, el conocimiento se compartía entre todos y ese trabajo lo lideraban los profesores. Pero en mi trayectoria profesional me ha pasado que hay colegas que no saben trabajar en equipo y generan una competencia feroz, que entorpece el desempeño y resultado final del proyecto.

Personalmente, donde yo he trabajado he podido crear relaciones con la gente y nunca he tenido problemas. Siempre me han destacado el hecho de trabajar bien en equipo, y eso, es algo que me lo entregó la universidad.

Actualmente estás trabajando en el rubro de la cerveza, ¿Cómo surgió todo este cambio?

Por mi profesión me tuve que embarcar con la Armada y te dejan llevar todo menos alcohol, éramos 60 marinos, 20 científicos y todos en habitaciones pequeñas, a las dos semanas de estar abordo nos odiábamos.

Durante el viaje solíamos fermentar fruta para tratar de elaborar una especie de licor, y yo creo que desde ahí nació mi inquietud por elaborar cerveza, por conocer el proceso que te lleva al producto final. Siempre lo pensé para mí, como consumo personal y no para vender, pero en medio de la pandemia, trabajando en el doctorado y agotada por no poder salir, mi papá me dice: ponte a hacer cerveza, si toda la vida has dicho que lo quieres hacer.

Empecé a investigar cómo hacerla y me encontré con un sistema complejo, que requería ollas, un espacio abierto, quemadores de alta presión, además de otras características técnicas y de espacio que impedían hacerla en cualquier lado. Empecé a buscar afuera y vi que en Europa se ocupaban otros sistemas que eran eléctricos, me dije, voy a traer uno para mí.

Mi papá trabaja en importaciones, tiene su propio negocio, entonces ocupé su contenedor, y hablando me pregunta ¿Por qué no traes más para vender y así aprovechas de pagarte tu equipo? Puse un aviso en Yapo y se vendieron todos en una semana.

Ahí me di cuenta de que estaba la necesidad de elaborar cerveza sin usar la olla y que existía una oportunidad de negocio. Si estaba esa oportunidad no la debía desaprovechar.

¿Cómo decides participar del Desafío Emprendedor del Banco de Chile?

El año 2020 vi este concurso por primera vez y dije, no me van a pescar, así que no postulé. Pero el año 2021 me llamó mi ejecutivo del banco, yo soy cliente del Banco de Chile, y me dijo postula. Le hice caso y quedé entre los primeros 200 seleccionados.

Para la segunda etapa tuve que grabar un video de dos minutos, donde mostré el proceso para hacer cerveza con los equipos que importo y les encantó, quedé entre las 32 finalistas, que eran 16 pymes y 16 micro pymes.

 ¿Qué significaba esto?

Significaba sí o sí salir en la tele, tener algunos ingresos y especialización en algunas temáticas que nos interesaran. A cada finalista los dirigió una coach, yo tuve la suerte de tener a Daniela Lorca de Baby Tuto, quien siempre me dijo: tu empresa es la más chora porque es la única que crea empresa. Y sí, el 95% de mis clientes son micro pymes, quienes compran un equipo porque quieren emprender y vender su propia cerveza.

Vendo algo que a la otra persona le da independencia, les doy las herramientas que necesitan para crear su propio negocio.

¿En qué te vas a enfocar ahora?

En terminar el doctorado que está casi listo, tengo un paper publicado y otro aceptado. Y por otro lado, seguir incorporando la tecnología en los equipos que importo para elaborar cerveza. En estos momentos, estoy viendo la posibilidad de traer unos equipos de cien litros que se utilizan con una aplicación y por Wifi.

Por otra parte, seguir viendo otros negocios, otras ideas que vayan surgiendo. Cuando ya tienes un emprendimiento, uno empieza a ver los problemas, pero también las oportunidades que existen en distintas áreas. Y en este sentido, me encantaría poder apoyar las ideas que tengan los alumnos de la unab, ver si son factibles y encaminarlos para que creen su emprendimiento y alcancen sus sueños.